Compromiso Solidario

La pobreza no es exclusiva del Tercer Mundo, habita también en nuestra sociedad en lo que conocemos como el Cuarto Mundo. Personas sin hogar, drogadictos, jubilados y pensionistas, enfermos y disminuidos físicos, gentes en paro, los deficientes psíquicos, los exdrogadictos en vías de rehabilitación, los inmigrantes, etc.

En el Informe  Cáritas publicado en febrero de 2012 sobre “Exclusión y Desarrollo social”, esta organización advierte de que la pobreza en España es “más extensa, más intensa y más crónica que nunca”, y de que el aumento de la brecha salarial entre ricos y pobres “amenaza con polarizar la sociedad”. España es de hecho uno de los países europeos con mayor tasa de pobreza situada en el 21,8%, frente al 16,4% de media de la Unión Europea, solo superado por Rumania y Letonia.

Añade que la pobreza creció en más de dos puntos entre los años 2009 y 2011, concentrándose especialmente en los hogares con parejas jóvenes y en los que habitan menores.

Más próximos a nosotros el mismo informe da la tasa de pobreza más alta de España a Extremadura con un  38.2% frente a un 7,3 % para Navarra. Tras Extremadura, Cáritas coloca los niveles más altos en Canarias (31,1%),  Andalucía (30,1%) y Murcia (29,2%).

Muchos de los que se encuentran en esta situación se han visto siempre atrapados en la pobreza absoluta, en la pobreza tradicional.  Muchos otros, por distintos motivos, se han topado de repente con ella, con la pobreza relativa, la de aquellos a quienes quizás no les falte un techo ni viven envueltos en andrajos, pero carecen de todo lo demás. Todos necesitan lo mismo: ayuda. Somos nosotros, los hombres y mujeres concretos, quienes tenemos el deber de ayudarles. Es necesario tener un mínimo de sensibilidad social. Ser pobre es duro, pero sólo en una sociedad que gasta y malgasta sin ningún criterio sólido, puede llegar a ser cruel.

Las asociaciones de carácter benéfico que deben dar diariamente comida a un determinado número de personas, además  cuidar de ellos en otros muchos aspectos: médico, psicológico, pedagógico, etc., tienen mucha ocupación y todo lo que sea cooperar con ellas es bueno

Este es el compromiso de los BANCOS DE ALIMENTOS: paliar en parte a las asociaciones asistenciales la preocupación de encontrar la comida necesaria para alimentar a las personas que atienden. Y, en la medida en que se popularicen los BANCOS y reciban más productos, podrán servir a otras asociaciones a las que por el momento no es posible llegar.

Por ello, los BANCOS DE ALIMENTOS no solo recurren a las industrias agroalimentarias, a las empresas distribuidoras de alimentos o a los organismos oficiales implicados en el sector, pidiéndoles los excedentes que tengan, sino que acuden en general a la sociedad en demanda de alimentos. Los BANCOS ponen toda la energía de que son capaces para captar alimentos, almacenarlos, clasificarlos y entregarlos a las asociaciones asistenciales.